La sombra de los superhéroes se extiende por toda Barcelona

• El Salón del Cómic reúne a ‘Superobama’, Flash Gordon y Batman

• La novela gráfica se centra en los trastornos mentales de la adolescencia


Limitado durante décadas al público adolescente y a la escena underground, el cómic se ha convertido en el medio que mejor refleja la sociedad contemporánea. Lo tuvo claro el director del Salón del Cómic, Carles Santamaria, cuando visitó, el verano pasado, el Comic-Con de San Diego (la cita mundial del tebeo) y vio a miembros del Partido Demócrata recabar votos para Obama disfrazados de superhéroes. De ahí sacó la idea para Superobama, una de las exposiciones del Salón que, desde mañana hasta el lunes, reúne en el Palacio 8 de la Fira de Barcelona todos los estilos del género.
«Nunca ha habido una oferta tan amplia de cómic y nosotros queremos extender su mancha por toda la ciudad», dijo ayer Santamaria. Además de Batman, que protagoniza una nueva aventura en Barcelona, y Flash Gordon, que cumple 75 años, este año la cita con la historieta ha invitado a otro superhéroe: el SuperBarça. El equipo de Guardiola tendrá un puesto de honor en la exposición Viñetas fuera de juego, que resume casi cien años de historia gráfica del deporte rey.
El Salón, que el año pasado atrajo a 100.000 personas, se ha ampliado en 2.000 metros cuadrados para que el público pruebe las novedades en videojuegos basados en cómics. El cine también tiene un lugar distinguido con un ciclo en la Filmoteca, que hoy ofrece Hellboy, de Guillermo del Toro, y mañana Persépolis, de Marjane Satrapi. Si hay alguna tendencia clara en el sector es precisamente la interacción con la industria audiovisual. El Salón ocupa ahora un pabellón de la Fira pero, de confirmarse esta tendencia, «en el futuro ocupará muchos», según Santamaria.
A los cazadores de autógrafos les esperan largas colas desde el primer día. Mañana por la tarde firmarán libros algunos de los tótems del tebeo actual. Los norteamericanos Jim Lee (autor de la portada de Batman en Barcelona y de la serie X-Men), y Mark Waid (que también firma el guión del nuevo Batman) afilarán los lápices desde las 17.45 horas. Un poco antes, a las 17.00, lo hará el italiano Gipi (conocido sobre todo por S), que presenta una descerebrada autobiografía titulada Mi vida mal dibujada.
En la edición número 27 de la cita catalana con la historieta, que presta especial atención a los autores belgas con motivo del Año del Cómic que se celebra en aquel país, conviven todos los estilos. No podía faltar Esther, uno de los personajes femeninos más famosos de los años 80. El éxito de sus nuevas aventuras, en las que se ha convertido en una madre separada, ha inspirado una exposición, y su creadora, Purita Campos, también firmará álbumes.

UN DIVÁN PSIQUIÁTRICO / Este año la novela gráfica parece más que nunca el diván de un psiquiatra, con revisiones de la adolescencia que tratan enfermedades como la esquizofrenia (Trágame tierra) y la epilepsia (Epiléptico, una reedición convenientemente retitulada de La ascensión del gran mal, de David B.). En la misma línea adolescente van dos novelas gráficas que, aunque separadas por decenas de miles de kilómetros, tienen guiones paralelos: Skim, sobre una joven de un barrio de Vancouver (Canadá), y Santo Cristo, sobre la juventud de los años 80 en un barrio Badalona.
Entre las muchas novedades editoriales también destacan 11-M, el cómic sobre el atentado de Atocha, El Nord, una documentadísima historia gráfica sobre la inmigración en Lleida, y El arte de volar, en la que Antonio Altarriba reconstruye la historia de España a partir del testimonio de su padre.

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